ACUERDO DE PARTENARIADO ECONÓMICO UE – JAPÓN

Tras varios años de negociaciones, el 1 de febrero de 2019 entró en vigor el Acuerdo de Partenariado Económico entre Japón y la Unión Europea, conocido por sus siglas EPA. Vamos a ver los beneficios que supondrá para ambas regiones el que es actualmente considerado el mayor acuerdo comercial del mundo.

Contexto

Aunque el acuerdo llevaba negociándose desde 2013, la situación de inestabilidad comercial en todo el mundo, provocada por el aumento del proteccionismo, llevó tanto a Japón como a la Unión Europea a dejar de lado sus diferencias y aprobar finalmente el EPA. Como datos de interés, Japón es el sexto socio comercial más importante para la Unión Europea y, a su vez, los europeos son el segundo socio comercial para los japoneses; un total de 74 000 empresas europeas exportan a Japón, de las cuales el 78% son pequeñas. Además, la Unión Europea exporta al año un total de 58 mil millones de euros en productos, y 28 mil millones de euros en servicios a Japón.

Antes del partenariado, la mayoría de productos tenía una tasa impositiva. Concretamente, los vinos un 15% de media, los quesos entre un 30 y un 40%, la pasta un 24% y la carne de ternera un 38,5%, por destacar solo algunos aranceles.

Cambios principales

El Acuerdo de Partenariado Económico entre la Unión Europea y Japón tiene como principal objetivo fortalecer las relaciones económicas entre ambas regiones, prestando especial atención al fomento del comercio y las inversiones, la generación de empleo y la competitividad empresarial. Estos son los principales cambios:

  • Eliminación del 96% de las partidas arancelarias desde el mismo momento de su puesta en vigor. El resto se irá eliminando en ciertos plazos establecidos (calzado, productos agrícolas, etc.). Concretamente, Japón ha liberalizado el 84% de sus partidas arancelarias agrícolas, que no incluye el arroz ni las algas, pues siguen estando protegidos.
  • Protección de las denominaciones de origen (Geographical Indication) en ambos mercados: queso manchego, melón yubari, vinagre balsámico de Módena, whisky irlandés, queso roquefort, ternera de Kobe, etc.
  • Simplificación de los procedimientos para autorizar las exportaciones.
  • Apertura del mercado de servicios, lo que permite a empresas de ambas regiones participar en contratos públicos, entre los que se incluyen el servicio ferroviario, el comercio electrónico, los servicios postales, el transporte marítimo, las telecomunicaciones y la energía.
  • Mejora del entorno de negocio en ambos países, en lo relativo a movilidad laboral y trámites de residencia. Además, se endurece la protección laboral y medioambiental.
  • Protección de la confidencialidad y secretos empresariales.

Conclusiones

La principal diferencia del acuerdo de partenariado con un simple tratado de libre comercio es que los beneficios no son solo económicos o comerciales, sino también sociales, ecológicos, administrativos, etc. Los sectores de los que más se beneficiarían las empresas españolas son la moda, la carne, el vino, los lácteos y los fabricantes de ferrocarriles.

Departamento de Negocios Internacionales

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