Japón es un país ubicado en el extremo oriente, una monarquía parlamentaria cuya moneda es el yen. Es un archipiélago formado por cuatro islas principales (Honshu, Shikoku, Kyushu y Hokkaido), y por miles de islas de menor tamaño. Con una población de 126 millones de personas, el triple de España, Japón es uno de los mayores mercados del mundo. Aproximadamente un tercio de su población se concentra en la región de Kanto, en la que se ubican Tokio y Yokohama, las dos mayores urbes del país, y que generan el 40% del Producto Interior Bruto nacional. La región de Kansai es la siguiente por importancia, tanto económica como por población, y agrupa las ciudades de Osaka, Kioto, Kobe y Nara.

La economía de Japón es mayoritariamente terciaria (cerca del 70% de su PIB), con el consumo interno como pilar fundamental. Le sigue el sector industrial (29%) y la agricultura (1%). Actualmente Japón es la tercera potencia económica mundial, después de Estados Unidos y China. Como cuarto importador mundial de bienes y como uno de los mayores emisores de inversión extranjera directa, su actividad comercial es de las más activas del planeta. Su mayor socio comercial es China, al que destina más del 19% de sus exportaciones, y del que provienen el 23% de sus importaciones. Para Japón, la Unión Europea supuso el 11% de sus exportaciones e importaciones en el año 2018, lo que deja una balanza comercial prácticamente equilibrada, aunque con diferencias notables si lo desglosamos por países.

En comercio interior, Japón se caracteriza por tener un tipo impositivo al consumo muy bajo comparado con otros países de la CEOE, tan solo un 8% de IVA, que aumentará al 10% a partir de octubre de 2019. El bajo IPC anual desde hace décadas es otra de las singularidades de su mercado interior: Japón apenas ha sufrido variaciones en los precios de los productos en los últimos veinte años.

En el plano comercial, el mayor desafío al que se enfrenta Japón es el envejecimiento de su población, que está modificando patrones de consumo y podría afectar a su economía. La franja de edad comprendida entre los cuarenta y los sesenta, antes con un gran potencial de compra, en pocos años se verá drásticamente mermada, lo que supondrá un cambio en las tendencias de mercado. Se prevé que los productos destinados a las personas mayores experimenten un auge progresivo, al contrario que sectores como la moda joven o los vehículos, que llevan años con ligeras contracciones. A pesar de esto, el consumo interno en Japón ha sido durante décadas tan elevado que, aun con unas perspectivas a la baja en ciertos sectores, las ventas siguen siendo superiores a muchos otros países desarrollados. Se recomienda, no obstante, estar informado de los últimos estudios y previsiones de mercado.

Concretamente para las empresas españolas, los sectores de mayor interés en el mercado japonés pueden ser la moda, especialmente infantil y deportiva, por el auge que esta ha tenido con los Juegos Olímpicos de Tokio 2020; los productos de alimentación, con el vino y la carne como punta de lanza, y las energías renovables. No obstante, el nuevo Acuerdo de Partenariado Económico entre la Unión Europea y Japón abre nuevos horizontes en las relaciones comerciales, como el acceso a licitaciones para infraestructuras de transporte.

Japón es un mercado respetado y deseado en todo el mundo. Sus exigentes estándares de calidad, su capacidad logística y el potencial de compra de su población son algunas de las características por las que se ha merecido la fama. El mercado japonés es, además, el centro de atención de lo negocios en Asia, pues su madurez y estabilidad le otorgan una cierta distinción con los países del entorno.

 

Departamento de Negocios Internacionales

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